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miércoles, 23 de noviembre de 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

Más que tenerte cerca me gusta

sentirte cerca

sabiendo que estás lejos.

viernes, 1 de julio de 2011

1 de julio

Me dormí al finalizar el otoño y cuando me desperté, la Primavera me estaba esperando con el desayuno en la cama. ¿En el medio? Un invierno que me pareció un sueño. Un sueño por lo intenso, por la sucesión de cuadros de lo más diversos y novedosos que revolucionaban toda mi vida. Un sueño por lo irreal, por lo ilusorio, por lo maravilloso, por lo improvisado, por lo sorprendente, por lo increíble e impensable. Por preguntarme hasta dónde llegaría esa realidad que me parecía cuento de hadas, cuánto duraría esa felicidad que parecía de cartón, cuándo dejaría de sentir esas mariposas que avergonzaban a mi orgullo y desnudaban a una Yo estúpida, romántica e idiota. Qué mina desconfiada, ¿no? Pero no me vas a decir que no era para dudar de aquella brisa que nos trajo el viento casi sin razón que nos hacía poner así. Tenía que ser un sueño. Y alguien tenía que pellizcarme.
Fue la señora Primavera, que primero me convidó con un mate amargo; lo tomé con la yerba de la Realidad, chupé la bombilla de la Consciencia, y cebé otro con el termo del Seguir Disfrutando. Me convidó tostadas que sabían a Retrospectiva, a Aprendizajes, a Cambios. Sonó la alarma del "Esto va en serio" que decidí posponer diez minutos. Complementé mi desayuno con la mermelada de la Esperanza, de las Nuevas Metas y de los Proyectos. Y sonó la segunda alarma, la del "Elijo seguir". Y entonces seguí cebando con el termo del Disfrute el mismo mate de la Realidad.
Me levanté de la cama y entendí que nada había sido soñado, que la vida me sonreía y me invitaba a vivirla. Y yo decidí seguir viviéndola con vos, desde aquel invierno que significó un inmenso cambio, desde aquel invierno en el que mis palabras nunca dejaron de acompañarme y mis manos de sostenerme.

Un invierno que hizo posible que un día como hoy, a esta hora, estuviéramos tomando una cerveza en un parque. Cuánto calor que debía haber entre nosotros, para haber tomado la tan osada decisión de salir a simplemente cagarnos de frío.

domingo, 17 de abril de 2011

Ser

Dejar de preguntarme quién quiero ser
                                                           / para por fin responderme quién soy.
Dejar de preguntarte quién soy para vos
                                                          / para por fin responderte quién soy para vos.

Soy como esa brisa que te arranca una sonrisa
Soy como esa música que te hace una caricia
Soy la poesía de un cuerpo que te apasiona
Soy el impacto de un caracter que te enloquece
Soy un arte que te alegra y te encandila
Soy el tiempo que te envuelve y te conoce

Soy tomar mate a la mañana
Soy mirar la tele antes de dormir
Soy escuchar música mirando el techo
Soy leer un libro al aire libre
Soy abrir la ventana
/ y que brille mucho el sol
Soy despertarse a besos
Soy dormirse abrazados
Soy llamarte cuando estás mal
Soy levantarte el ánimo
/ cuando pierde Gimnasia
Soy cosas chiquitas
soy toda chiquita
/ pero te encanto

sábado, 26 de marzo de 2011

En modo subjuntivo II

Volvamos a las pistas. Que la nueva salida de este juego de la Oca inconcluso nos encuentre a ambos con sueños de felicidad y con ansias de superación, apostando a este nuevo desafío con el impulso del deseo y la elección. Pero que no renunciemos a todos los aprendizajes que la distancia supo darnos.
Que decidamos dejarnos tatuar de nuevo, pero que el dibujo sea esta vez diferente, se ubique en otro lugar y se constituya de otra manera, sencillamente porque nosotros, ya no somos los mismos. Que no volvamos a perder de vista que nuestros caminos son dos (y no el mismo), que cada uno camina por el propio y con los propios pies, y que si decidimos caminar tomándonos de la mano, es porque queremos compartir nuestras individualidades; sólo entonces seremos realmente compañero y compañera de vida. Que entendamos que cada uno hace las cosas a su forma y con su mística, que cada uno construya su vida como quiera, y que el otro lo acompañe en sus decisiones. Que prevengamos la simbiosis estableciendo límites claros, respetando los espacios propios y valorando los compartidos. Que dejemos de hacernos preguntas que no tienen respuestas, que lo vivamos con más libertad. Que jamás perdamos la comunicación y la sinceridad, que no volvamos a ser aquellos que empezaron a odiarse en silencio, que en esta resurrección no volvamos a ser los autores de nuestra propia muerte.
Y sobre todo, que avancemos con la seguridad del sentir. Que sintamos mucho, y que nuestro motor sea -y lo digo así nomás- el amor, porque podemos estar seguros de que en esto es en lo único en lo que la razón no se va a interponer. Que derribemos los miedos con acciones. Que nuestra base sea el mirarnos a los ojos y sentirnos distintos, que tengamos la enorme valentía de volver a amar nuestros corazones rotos, porque como dice el Indio: "si no hay amor, que no haya nada entonces, alma mía". Yo, por lo menos, no pienso regatear.

sábado, 22 de enero de 2011

sólo te pido que se vuelvan a juntaar

Él: - "¿Qué es lo que ha pasado con tu corazón? Ya no marca el paso que marcaba ayer"
Ella: - "Vine hasta aquí para poder abrazarte, y sentí que ya tus brazos se niegan a ir hacia los míos lentos"
Él: - (Silencio.) "Nena no quiero perderte... si quieres puedes apostar"
Ella: - "Sacá el arma de tu boca"
Él: - "Soy vicioso, jugador y mujeriego"
Ella: - "¿Por qué no te dejás de pensar en labios que besan frío?"
Él: - (Silencio.) "Todos esos deseos de noche fría y alcohol, hoy te los quiero regalar"
Ella: - "Poder jugar en otro juego es lo que imagino"
Él: - "Ya ves, eso te digo, ya ves nena cuando te olvidás"
Ella: - "Quiero que sea este lugar, pero convertido"
Él: - "Voy a volverte a ver sólo porque lo quisiste"
Ella: - "Es tu canción la que quiero oír en mi voz, cuando me digas que todo va a estar mejor"
Él: - "Tu luz, nena, fue un flash. Me encegueció y me dejaste acá atrás. Ahora tengo, velo bien, un disparo atravesando mi sien. Sólo te pido un favor: fuera de mi corazón"
Ella: - "Yo sé que me llevé mucho, pero quiero volver por el resto"
Él: - "¿Y qué más por este amor?"
Ella: - "Salir a buscar alguna forma de algún amor en algo que suene bien"
Él: - (Silencio.) "Sos la llave hacia otro lado, hacia el costado de las cosas, donde no son sólo hermosas"
Ella: - "Si no hay amor, que no haya nada entonces, alma mía. ¡No vas a regatear!"
Él: - "Si te digo que me quedo es porque amo tu color"
Ella: ... (Se cae de culo y muere de amor.)
Él: - "Pero entonces... ¡muévelo!"

jueves, 20 de enero de 2011

De cuando L.

Desde que L. se fue de mi vida
Soy una verdadera máquina de escribir

Desayuno, almuerzo y ceno reflexiones
Grito, vomito y suelto palabras
Balbuceo inseguridades
Canturreo desengaños
Dibujo oraciones
Narro recuerdos
Cuento rencores
Ensayo razones
Susurro deseos
Gimo dolores
En el papel
En blanco
Así...

No me privo de escarbar fuerte en el pasado que se fue
No me privo de soñar anécdotas en el futuro que no será
No me privo de putear al aire creyéndolo presente
No me privo de amar su ausencia en mi cama

Desde que L. se fue de mi vida
Soy una verdadera máquina de escribir

Y no voy a desaprovechar
El momento de producción
Por mucho que duelan las palabras
Por mucho que ruideen estas teclas viejas
Por mucho que moleste saber que el papel se terminó
Voy a seguir siendo
Máquina
y De Escribir
A riesgo de decir un millón de disparates
A riesgo de escribir como en la primaria
A riesgo de que a nadie le gusten mis textos
A riesgo de que L . nunca los lea
A riesgo de que yo nunca los lea
A riesgo de correr tantos riesgos
Sigo escribiendo
Y me arriesgo

domingo, 9 de enero de 2011

De noche cuando me acuesto

me duermo de un solo lado de la cama,
porque en el otro lado
reposa tu ausencia.

martes, 4 de enero de 2011

Dos niños

Fuimos una niña y un niño que se encontraron un día en la plaza. Y vos me prestaste tu rastrillo para que yo pudiera armar mi castillito, porque te gustaba. Y yo te convidé de mis galletitas, y cuando llegó la última te dejé la tapa con crema y me comí la otra, porque me gustabas. Nos gustamos y nos fuimos a caminar de la mano, y caminamos, caminamos compañerito de parque. Me invitaste a sentarme en un banco y a que me sentara al lado tuyo. Y nos miramos y me diste un piquito, que me gustó. Y entonces empezamos a amarnos. Nos amamos ingenuamente (pero nos amamos), nos deseamos infantilmente (con piquitos nos conformábamos), nos bastaron las curitas de Looney Toones para curar heridas (las pocas que teníamos). Jugábamos en la plaza, pero jugábamos a la mamá y al papá, soñábamos que éramos grandes y que teníamos nuestra propia casa, nuestro propio trabajo, nuestros hijos, nuestro perro; jugamos como niños. Y nos quedamos quién sabe cuántos días -no sabemos contar hasta tanto- en esa plaza que era nuestro lugar, nos perdimos la chocolatada de mamá, nos perdimos de jugar con nuestros otros amiguitos, de ir a hamacarnos solos nos perdimos... ¡pero es que estábamos tan enamorados! Nos alcanzaba con nuestros crayones y nuestros cuadernos, nos regalábamos dibujos y cartitas que sólo decían nuestros nombres, para nosotros eso era el color de la vida.

Un día nos sentamos a jugar al juego de la Oca. Yo caí en el número 15 y perdí un turno. Pero, vaya casualidad, en la siguiente vuelta caíste vos también. Y ambos perdimos el turno. Entonces ya no jugamos más, no nos dibujamos más, no me prestaste más tus juguetes, quizás sólo te fuiste a tomar la leche con tu mamá, pero te fuiste. Y yo me quedé sola en la plaza, en ese pequeño mundo que habíamos inventado para nosotros, donde estaba nuestra arena, donde estaba nuestro sol. En nuestra casa de muñecas me quedé, entre nuestros autitos y peluches me quedé.

Igual ahora estamos jugando a las escondidas, ¿no? Ahora yo te tengo que buscar, te tengo que encontrar, te tengo que ir a picar. Y tengo que salir de la casa, porque bien sabemos que no vale perrito guardián. Tengo que salir a caminar y buscarte, pero sé que te voy a encontrar. Y vos vas a salir de tu escondite (de paso, ¡qué buen escondite te fabricaste, que me costó tanto descubrirlo!), vas a salir y me vas a volver a buscar, te vas a enojar un poco porque te voy a haber encontrado pero lo mismo te vas a reír, con esos dientes de leche te vas a reír, a carcajadas te vas a reír y me vas a contagiar con tu risa, me vas a venir a buscar y nos vamos a abrazar y un piquito quizás te voy a dar. Y entonces vamos a volver a jugar a ese juego de la Oca que quedó inconcluso, porque perdimos un turno nada más, che. Y entonces vamos a caer ambos en el número 33, y el número 33 indica que tenemos que volver a empezar, y dá bronca tener que volver a empezar porque ya habíamos llegado al casillero ¡33! (ese número es muy grande, ¿no?), pero habrá que volver a empezar desde el principio. Pero todo eso va a pasar, ¿no?, porque a fin de cuentas ahora estamos jugando a las escondidas porque vos te encaprichaste nomás, pero ya vamos a volver a terminar el juego de la Oca que empezamos. Mi mamá dice que cuando uno saca un juguete después lo tiene que guardar, y eso es cierto, porque ahora están todas las fichitas tiradas por el pasto del parque, todo desordenado y eso no está bien... ¡mirá si se me pierde una fichita! A vos no te importa, claro, pero a mí sí, porque es mío el juego de la Oca que te presté para que jugáramos un rato juntos. No podemos dejar las fichitas tiradas por ahí, ¡tenemos que seguir jugando! Y quién te dice, en una de esas, ahora que nos toca empezar desde la Salida, podamos dejar de ser una niña y un niño que juegan a ser grandes.

De lejos te veo llorar, ¿por qué llorás? ¿Te lastimaste? ¿Te lastimé...? ¿Perdiste el soldadito que te había regalado tu papá? ¿Llorás porque me perdiste? Fijate bien, ¡estoy acá! ¡Te estoy buscando! ¡Te estoy esperando! ¿Llorás porque te encontré y vos te querías esconder para siempre? Pero los juegos nunca duran para siempre... ¿Llorás porque no es para siempre? Cuando seamos grandes también vamos a poder jugar, ¿eh? Te lo prometo. Pero decime, compañerito de plaza, ¿por qué es que llorás?

martes, 17 de agosto de 2010

Tristeza

[...] Mientras tomaba el café con leche descubrió a la tristeza en su pecho. ¡Buen día, Tristeza! Hacía mucho que no la veía por acá, no es que la extrañara, eh, para nada. ¿Y ahora por qué me vino a visitar? Ah, ya sé, debe ser por el hombre que ayer vi en la calle, sí, cada vez que pienso en él me pongo triste, muy triste, estaba tan solo... ¿No? ¿No es por él...? No se me ocurre otra cosa, señorita, por lo demás mi vida está muy bien, se debe haber equivocado de timbre entonces, vuélvase a casa y revise la dirección. Sí, estoy segura, no soy la persona a la que estás buscando. Vamos, ya me conocés, ya sabés que cuando me venís a visitar yo te abro la puerta y te dejo estar un rato largo, te digo: "Tomate... tómese, tómese su tiempo" (no me gusta tutearla, se merece todo mi respeto), siempre le ofrezco mi casa para que se quede cuanto tiempo quiera, pero estoy segura de que éste no es el día, con todo mi respeto, se lo digo. ¿Insiste? No, hoy no la quiero acá. Hoy... hoy tengo que estar feliz, porque hoy se va mi novio a Viena. ¿Ya le conté que mi novio se va a Viena? Sí, obvio que lo voy a extrañar, pero eso qué tiene que ver. No, no la necesito a usted, no necesito estar triste porque mi novio se va. Si total, qué me importa, me dijeron que las austríacas son bastante fuleras. ¿Y yo? Yo estaré bien, yo tengo muchos planes para estas dos semanas, ¿sabe? Sí, sí. Hoy mismo empieza mi cronograma. Esta tarde, después de despedirlo, me daré un paseo por el parque, me llevaré muchos libros para leer, no sé, no sé cuál voy a leer, por eso me llevo muchos, para elegir. Siempre hago eso con los libros, porque yo leo distintas cosas según lo que me esté pasando, ¿sabía?, aunque nunca terminé ningún libro yo leo mucho. Pero ahora no estoy muy segura de lo que me está pasando, entonces tengo que tener una buena oferta. Cuando esté en el parque... yo qué sé a cuál voy a ir, a un parque... Le decía, cuando esté en el parque, me preguntaré qué me pasa y elegiré dependiendo de la respuesta. ¿Que cómo voy a saber qué me pasa? Y bueno, empezaré a meditar, a pensar en mis días pasados, a buscar en el fondo de mi alma, voy a pensar en él, obvio, porque él está en el fondo de mi alma, claro, voy a pensar en el otro día, cuando me hizo cosquillas hasta que me caí de la cama, a veces me hace cosquillas con los dedos en mi panza, pero a veces basta con que me recorra los cachetes dándome besitos y entonces ya me río a carcajadas, sí, con su boquita nada más, no sé qué es lo que me da cosquillas, a veces porque está mal afeitado entonces me pincha un poquito, pero no me duele, nada de lo que me hace me duele, sólo me da cosquillas, y, sí, voy a extrañar un poco sus cosquillas. Encima yo me río tanto que le pido que pare, pero en realidad no sé si quiero que pare, a mí me gusta que me haga cosquillas, a él no le gusta, pasa que él es muy cosquilludo, cuando yo le hago cosquillas se ríe tan frescamente, parece que se le llenara la boquita de flores, de peces, de colores, sí, su boca cuando se ríe es como un arco iris invertido. Y la piel de su cuerpo es tan suavecita, le gusta cuando lo acaricio con las uñas, él no lo sabe pero en realidad es una especie de cosquillas, ¿o no? Yo creo que sí, y tanto lo creo que de repente los mimos son cada vez más rápidos, cada vez más juntitos, las uñas casi que no suben y bajan porque están presionando sus costillas, entonces su risa vuelve a volar, le da vergüenza que le haga cosquillas, es eso, entonces me pide no me hagas costillas, no me hagas, Cosquillas, le tengo que decir, porque él en realidad es un bebito y no sabe hablar, pero se sigue riendo, sus carcajadas resuenan en toda la habitación, las flores y los colores salen a borbotones de su garganta y a veces siento que veo un pentagrama en el aire y las notitas bailando ahí mismo, ya sé, soy una tonta, pero es que lo quiero tanto, Tristeza, no sabés cuánto lo quiero, con esa risita fresca, esos pececitos y esas costillitas. Sí, tenés razón, lo voy a extrañar, y lo quiero tanto tanto tanto.
Para entonces sus ojos ya eran cataratas que desembocaban en la taza de café, ¡pero si ella había dicho que no quería llorar!

lunes, 12 de julio de 2010

b
o
m

b
ó
n



(...............hoy me sometí a tu juicio...............)

En modo subjuntivo.

El modo subjuntivo expresa a la acción como un deseo, una duda o una posibilidad: "¡Quisiera saberlo todo!", "Tal vez ahora se sienta mejor", "Probablemente lo arreglen a la tarde", respectivamente. Tanto en futuro como en presente, este modo tiene valor de futuro dado que se trata de una acción de la que todavía no se tiene certeza. Un deseo puede ser deseado para ahora o para mañana, pero mientras de deseo se trate, la factibilidad queda al margen. Esto ocurre cuando se lo utiliza en proposiciones subordinadas: "Ojalá que no llueva", "Me gustaría que te fueras un rato", etc.


Vení, soñemos juntos.
Quedate conmigo girando entre la dulzura que no tiene tiempo. Que nuestros cuerpos se huelan, se palpen, se elijan y se desmayen de placer en cada instantáneo ardor de dos amantes. Que todo huela a perfume cálido, que se oigan mumurar los consejos de la calma, que el fuego sólo sea pasión y el dolor sólo la dulce muerte en que me desnudás.
Que nuestras voces griten que son mudas, ahúyen verdades, jueguen a soñar nuestros futuros; que confundamos nuestros zapatos por la costumbre de caminar juntos. Que de cada lágrima hagamos un mar de esperanzas, que de cada frustración aprendamos un poco más, que tu felicidad renazca cada día y me invites a redescubrirla.
Que con cada nuevo proyecto reafirmemos nuestras ganas de querernos, que nunca perdamos la voluntad de relacionarnos bajo un vínculo sano que nos haga bien; que el deseo de estar juntos venza el terror a fracasar, el miedo a amar y la apatía de construir.
Que con tan sólo ponernos en puntitas de pie toquemos el cielo y que baste con amarnos para entender que la luna está a nuestro alcance.

Febrero 09

sábado, 10 de julio de 2010

Solcito


"En los espejos fríos de la oscuridad
aparecieron tus colores..."

La Renga.




Llegaste como espuma de ola.
Yo andaba sola como la eternidad,

perdida y hasta sin alma,

incrédula de toda credulidad,
extraña entre los míos,

sola en la turbia oscuridad.


Tu vida me envolvió y me dejó
muerta bajo tanto belleza.
Y ahí nomás supiste ablandarme,
dejarme admirar tu grandeza,
y ahí nomás dejaste difusas

todas las certezas.

El brillo que en mí dejás caer
es el que vos mismo irradiás,
un solcito en frasco de metal.


Tus labios besaron mis penas
y abrazaste mis dolores,
tus manos tocaron mi locura
sin importar sus colores,
con tu amor teñiste mi historia
que en el fondo era tan pobre.


Me rindo ante la evidencia
de que sedujiste mi orgullo,
y de saberme tan feliz
al sentir que lo mío es tuyo.
¿Cómo puedo no amarte si podés
abrir mis angustias como un capullo?
Feb 10

Desde tus ojos se ve mucho más

"Ah, dejame entrar,
dejame ver algún día como ven tus ojos"
JCor.

¿y está bien esto? hay veces que me lo pregunto. yo sé, yo sé que el Deber hacer no debe ser más grande que el Querer hacer, y que si el Querer hacer es encontrado con el Deber hacer no hay más vuelta que darle, sólo seguir adelante con ese Querer hacer. yo sé, yo sé, que vivir sólo cuesta vida, que el deseo es una elección, que la vida se trata de elegir algunas cosas y prescindir de otras.
pero todo esto me lo digo para convencerme, todo esto lo repito del pajarito, del cassettito, de las palabras de mi madre, de las canciones del indio, de quién sabe dónde. vos lo creés, sin dudas; yo quiero creerlo y no puedo. para vos es fácil, vos tenés esa maravillosa capacidad de vivir en la serenidad del alboroto, vos tenés el Ya fue más fácil que el Está mal, vos vivís en la salud del morir y en la tranquilidad del nacer. y ni siquiera lo sabés, ni siquiera lo sabés, porque no necesitás pensar tanto como yo, no necesitás preguntarte una y otra vez las cosas. vos vivís más libre, y podés hacerlo porque no tenés esa nube negra ahogándote todo el tiempo, no tenés esa consciencia que te dice que tendrías que estar en otro tiempo, no tenés esa angustia que te cierra el estómago y te marea la cabeza, no tenés a ese verdugo que te condena sin apelación, no tenés a la culpa dándote vueltas y vueltas.

está bien esto. casi no te lo preguntás. vos sabés, vos sabés eso del Deber y del Querer, sabés qué pasa si se encuentran, vos sabés qué hacer. vos podés equilibrar el Deber, el Querer, el compromiso, el deseo, la responsabilidad, la elección, la casa, la novia, la familia, la agrupación, los deberes, el estudio, el padre, el fútbol manager, la revolución, los libros. vos sabés, vos podés, a vos te sale.


no necesitás decírtelo para convencerte, ni repetirlo del quetejedi ni de la vieja de la esquina. vos lo creés, sin dudas; yo lo creo y no lo pongo en práctica. yo siempre voy a sentirme en falta con algo o con alguien. yo siempre voy a estar fuera de mi eje: o sobrecargada con los demás o sobrecargada con mi egocentrismo.

y si hay algo que quiero aprender de vos, si hay algo que quiero que me enseñes, que me transmitas, no son las bases del materialismo dialéctico o la formación del equipo de gimnasia para tal o cual partido. si hay algo que me gustaría incorporar de esa maravillosa persona que sos es tu tranquilidad para vivir. me gustaría ver algún día como ven tus ojos, me gustaría que las cosas fueran pluma y no plomo. ¿me enseñás?
Oct 09

Rimas

Esos ojos mudos
me desatan este nudo
que ata lo que dudo.
Un sentimiento que vuelve,
el tiempo que te envuelve
y un pasado que se disuelve.
Tu extenso amor furioso,
mi eterno temor penoso,
un deseo mayor poderoso.
Riman, concuerdan.
Sólo espero que no muerdan
esas rimas que nos salen
y que en tu boca arden.
Sólo espero que encajemos
todo aquello que queremos
y que por fin deje de rimar.


Agos 09