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lunes, 9 de septiembre de 2013

No cruces esa puerta

Quedate ahí
No te acerques más
No cruces esa puerta

Dejame ahí,
en ese lugar donde soy
linda-inteligente-divertida

No intentes conocer nada más
No descubras
que duermo más que lo normal
que sueño y planifico absurdos
que en invierno no me depilo

Quedate ahí
¿Para qué querés avanzar más?
¿Para qué querés cruzar la puerta?

Dejame ahí,
detrás de ese vidrio
donde no sentimos ni sufrimos

No intentes conocer nada más
No voy a entregar
lo que soy detrás de bambalinas
lo que soy cuando estoy sola
lo que no quiero que conozcas

lunes, 26 de agosto de 2013

El camino ya trazado

El tiempo es el susurro de un sueño en el silencio de ser
El amor es un reloj que miente bien
Bien atemporal te deja en unlugar
Un lugar puede ser el grito inmóvil del encierro
Un oído ajeno es el reclamo de un castillo
El castillo es el brillo de las palabras bien amasadas
            ¿Bien amasadas significa sin tambalear?
Tambalear es reprimir una mochila de palabras
Las palabras son las flores de los límites
Los límites son los dueños de la irresponsabilidad
La irresponsabilidad es la alienación de querer ser compañera
            Ser compañera es ese circo que arma el desconcierto de la novedad
La novedad es la confirmación de que estamos vivos
El tiempo de descuento es la esperanza de correr riesgos
            Correr riesgos es encerrarme en mí misma para poder liberarme
Liberarme es ser la poesía de un cuerpo que me apasiona
            Me apasiona el impacto de un carácter que me enloquece
                        Me enloquece ser tan chiquita en la soledad
La soledad son los labios oprimidos y las penitas endógenas
            Las penitas endógenas son rimas que callan
                        Callan un castillo
                                   El castillo es lo de arriba
Lo de arriba es este no saber ser, lo de abajo es esta falta de respuestas
            La falta de respuestas son mis propias preguntas
Mis propias preguntas son este camino teñido del ser
El ser es la definición del absurdo
El absurdo es olvidarse de aprender, y aprender a recordar
                                    Recordar que tengo miedo
El miedo es el color de la oscuridad
            La oscuridad es el alma del gran verdugo

El tiempo es el susurro de un sueño en el silencio de ser

martes, 24 de abril de 2012

2 - Sonsos


El humo se desvaneció en la habitación y el cigarrillo de Amanda se encendió con otra pitada. Inclinó su cuerpo contra el respaldo de la cama y miró fijamente hacia adelante mientras fumaba. Simón le apoyó la cabeza sobre su torso desnudo. El pelo morocho le caía hasta la cintura, y él se divertía enroscando y desenroscando sus dedos con las puntas florecidas que estaban como azotándole el cuello. No se oía más que el cigarrillo contra el cenicero y el pelo en los dedos.
- ¿Por qué? -pudo al fin decir Amanda.
- ¿Por qué qué?
- Por qué todo -Amanda dejó salir el humo por la nariz, le clavó la mirada y supo que a Simón le pesaba. Él se incorporó, la agarró de la cara, le hundió las manos en el pelo, la miró profundamente en los ojos.
- ¿Cada vez que estamos juntos te vas a preguntar lo mismo?
- No, no te preocupes que cuando estoy sola también me lo pregunto -respondió burlonamente Amanda, sonrisa cálida de por medio. Simón la besó, sus manos ya estaban perdidas en esa maraña de pelos, la besó otra vez, y otra, besos cortos y precisos, y entre tanto sonrisa cálida.
- Sonsa...
Amanda callaba. Miraba hacia otro lado, fumaba, sentía una boca húmeda en el cuello, se hacía la indiferente, apagaba el cigarrillo, se incorporaba, se sentaba en la cama, sentía una mano en su panza, una mano que la tiraba hacia el centro de la cama, hacía fuerza para adelante, se levantaba de la cama, decía dejame, se acercaba a la computadora, quería poner música, ponía Los Piojos, volvía a la cama, se sentaba, se acostaba, se tiraba sobre Simón, decía yo no te quiero nada a vos, escuchaba yo a vos tampoco, qué bueno que nos sinceremos, lo besaba, sentía una mano recorriendo sus muslos, lo soltaba brutamente, te dije que no te quería, yo también te dije que no te quería, sonsa, sentía un beso en la mejilla, otro más, ahora bajando, en el cuello, en un hombro, en la espalda, en la nuca, en el cuello, en la boca, se reía, no me digas más sonsa, volvía a acostarse, ahora boca abajo, y en serio no te quiero nada.
- Tus labios de seda, son la luz de mi condena -cantaba Simón mientras miraba para adelante, como si no le importaran las palabras, ni los besos, ni nada-... ¿Ya no te gusta que te cante, negra?
- No, porque cantás mentiras -respondió Amanda desde abajo de la sábana.
- ¿Mentiras...? ¿Qué querés decir?
- Ya te conozco -se incorporó sosteniéndose con sus manos hundidas en el colchón y sus brazos extendidos-, ahora empezás diciendo no sé qué de mis labios, después vas a seguir con cuánto tiempo más tendremos que esperar, y después sos la llave hacia otro lado, y así todo el tiempo. Pero en realidad no sentís nada de eso.
- ¿Y vos qué sabés que siento yo? -la miró desafiante.
- Ay por favor, Simón. Si sintieras todo eso las cosas hoy serían distintas.
- ¿Y cómo serían, a ver? -truco-. ¿Cómo te gustaría que fueran las cosas? -cantó el re-. Explicame porque ya no lo entiendo... -vale cuatro.
- No sé -dijo enojada, no sabía bien con quién-. Por lo pronto no estaríamos teniendo esta discusión -añadió siendo esto lo único que le ocurrió, no podía decir qué era lo que en realidad quería.
- Esta discusión la empezaste vos, te recuerdo...
- Claro, ahora estamos entrando en la etapa en la que la culpa de todo es mía, ¿no? -interrumpió irónica-. Pero si te conozco de manual a vos... "Todas las discusiones las empezás vos, ¿no te das cuenta?", "Pero si estamos bien nosotros, ¿qué más querés...?", "Ah, así que querés que te escuche, ¿qué más? ¿que te quiera, decís...? ¿Y eso cómo se hace?"...
- Mirá, Am -interrumpió indignado-. Yo te quiero, ¿sí? Primero, antes que nada -se detenía, no sabía muy bien cómo hablar-. Que quede claro eso, que te quiero mucho, que sos importante para mí -miraba para otro lado, de nuevo a los ojos, de nuevo se perdía-. Y la paso muy bien con vos, ¿vos no la pasás bien conmigo...? -silencio-. ¿Eh...? Contestame, sonsa...
- Te dije que no me dijeras más así.
- Bueno, tonta, bobita, linda, loca linda, ¿cómo querés que te diga?
- Amanda.
- Bueno, okey, Amanda. ¿Vos no la pasás bien conmigo?
- Qué se yo, pero eso qué tiene que ver... No me mezcles las cosas, no me confundas.
- No te confundo, Am... Pero es que no nos entendemos. Hay como una barrera en nuestra comunicación. Yo no sé muy bien qué es lo que vos esperás de mí, y vos no sabés cuánto te valoro yo...
- ¿No sabés qué espero de vos?
- O sí lo sé, pero no entiendo muy bien cómo se hace...
- O no querés saber nada.
Simón no supo decir nada. Un silencio se produjo después de tantas palabras tiradas al techo como si nada, casi sin pensar en lo que se decía, en cómo se decía, casi sin pensar en nada. De fondo sonaba la voz de Ciro, Vine hasta aquí / para poder abrazarte y sentí / que ya tus brazos se niegan a ir / hacia los míos lentos.
- No sé para qué vine -dijo Amanda.
- Viniste para estar conmigo, para que estemos juntos, ahora de repente no digas que no la pasamos bien, negra.
- Sí, pero creo que ya me quiero ir.
Simón suspiró y hundió su cuerpo cansado en los almohadones. Amanda se vestía sentada en los pies de la cama. Voy a mentir / cuando les diga que ya superé / que nunca hubo dolor en mi piel / que nada tuyo existe, nena, no. Silbaba, tarareaba y entre tanto largaba una palabra. No se volteaba para mirarlo, le daba la espalda mientras se subía drásticamente el jean, y se volvió a sentar. De pronto tuvo la cara de Simón en sus rodillas, le dijo: "No te vayas, linda, hablemos", no sabía cómo había hecho para moverse tan rápido, pero no, no quiero hablar más, me cansa hablar, pero esuchame, son... escuchame, negrita, escuchame, si no tenés nada para decir, qué hablas, me vas a decir las mismas cosas de siempre, y lo que más me molesta no es que me digas siempre las mismas cosas, lo que me molesta es que es lo mismo que le decís a todas, uy ya empezás a decir pelotudeces Amanda, qué pelotudeces gil, dejame pasar que me quiero ir, vení acá, hablemos, no, primero pensá y después hablamos porque si no terminamos en lo mismo boludo, me voy, en serio, me voy, no, no Simón, no empecés, ya sabés que me da cosquillas eso, no, no, dale, me voy, no, basta, en serio, en serio, ay, no, así no, pará, me estaba yendo yo, no, no me voy a quedar una mierda, qué hacés, ¿otra vez?, no, éste es el corpiño difícil, te ayudo, qué bobo que sos eh, no me gusta que me digas sonsa, no sé, me parece que me subestimás, yo no me lo merezo y lo sabés, no, tierno no es, y en realidad yo no me merezco nada de esto, basta con las cosquillas, te estoy hablando, ¿me estás desnudando para que salga así a la calle?, porque mirá que ya me voy, sí, me voy, y la gente me va a gritar cosas por la calle, ¿qué?, ¿a dormir?, estás loco vos, estás totalmente loco, loco lindo, tan lindo, estás re loco chabón, salí, loco, bueno, está bien, bueno, me quedo.

Siempre cambiante, pero siempre igual / Solita, hermosa y distante...

martes, 13 de marzo de 2012

La cueva de mi amor

Es la cueva de mi amor
de paredes blancas
con posters alrededor

Un reloj miente bien:
a cualquier hora del día
marca las seis y diez

Las persianas están bajas
y nosotros encerrados
no vemos que la tarde se raja

Todo el tiempo atemporal
es la cueva de mi amor,
todo el tiempo el tiempo se va

Me ahogo, lloro y pataleo,
me angustio en esa cueva
y sé que no es nada nuevo

En la cueva de mi amor
mi amor permanece inmóvil
pero otro día se consumió

En la cueva de mi amor
mi amor permanece inmóvil
pero no vio ni un rayito de sol

jueves, 8 de marzo de 2012

par de acción reacción

decime que no te pertenezco
y entonces te invadiré
apartame de tu lado
en tu intimidad me meteré

echame de tu casa
y me verás tocando el timbre
no importa cuánto tiempo
pero a tus pies
pero a tu merced

soy un par de acción reacción
cabeza dura y obstinada

no es fácil deshacerse de mí
(no te aproveches)

jueves, 19 de enero de 2012

Y eso era todo

"En esos años del cincuenta y tantos empecé a sentirme como acorralado entre la Maga y una noción diferente de lo que hubiera tenido que ocurrir. Era idiota sublevarse contra el mundo Maga y el mundo Rocamadour, cuando todo me decía que apenas recobrara la independencia dejaría de sentirme libre. Hipócrita como pocos, me molestaba un espionaje a la altura de mi piel, de mis piernas, de mi manera de gozar con la Maga, de mis tentativas de papagayo en la jaula leyendo a Kierkegaad a través de los barrotes, y creo que por sobre todo me molestaba que la Maga no tuviera conciencia de ser mi testigo y que al contrario estuviera convencida de mi soberana autarquía; pero no, lo que verdaderamente me exasperaba era saber que nunca volvería a estar tan cerca de mi libertad como en esos días en que me sentía acorralado por el mundo Maga, y que la ansiedad por liberarme era una admisión de derrota. Me dolía reconocer que a golpes sintéticos, a pantallazos maniqueos o a estúpidas dicotomías resecas no podía abrirme paso por las escalinatas de la Gare de Montparnasse adonde me arrastraba la Maga para visitar a Rocamadour. ¿Por qué no aceptar lo que estaba ocurriendo sin pretender explicarlo, sin sentir las nociones de orden y de desorden, de libertad y Rocamadour como quien distribuye macetas con geranios en un patio de la calle Cochabamba?"

JCor.

viernes, 6 de enero de 2012

El Norte

El norte tiene tus colores
Son colores de belleza,
de belleza con pendiente
que te invita a escalar
A subir o a bajar
pero a moverse, mierda!
A moverse entre relieves que
nos convidan con maravillas
porque ellos no son como
esa llanura, monótona y aburrida,
no. Ellos tienen tu color

El norte sabe a vos
Sabe a nuestros sueños compartidos,
o a mis sueños con vos
Sabe a tu paz y serenidad
y al silencio de disfrutar

Estás en todos lados, acá en el norte
En especial estás en ese sol
que pega tan fuerte y me alegra tanto la vida
Me despierta a la mañana en la carpa
Me quema la piel al mediodía
Y se va ocultando hermoso al atardecer
Los incas le decían Viracocha,
para mí se llama Nicolás

El sol tiene tu cara y resplandece a lo lejos
como seguro estás resplandeciendo vos
en algún lugar al que no puedo llegar
Lejos, como el sol estás lejos
Pero yo te miro desde acá,
sentada en los Andes,
acostada cuesta arriba te contemplo
Escalando hasta mis objetivos
y apunándome en el intento


Pero para eso vine acá
Para dejarte en la montaña
que tiene tus colores y tu sabor
Vine hasta vos para dejarte con vos
Acá te voy a dejar
aunque sepa que nunca te vas a ir del todo
y que en el fondo siempre vas a estar
iluminándome
Te voy a dejar porque ahora,
ahora me voy a ir a buscar,
con la brújula oscilante de mis impulsos y deseos,
mi propio Norte

jueves, 6 de octubre de 2011

Términos y Condiciones para Amar a la Mujer Rota

1) Si me va a amar, ámeme a toda mí. No soy pedazos de tiempo, soy un combo completo. No es posible seleccionar algunas partes y desechar otras, y tampoco existe la opción de "Agrandá tu combo" por dos pesos. Soy lo que soy, lo que me sale ser, y si todo eso no lo enamora, simplemente no fuerce el enamoramiento y aléjese.
2) Nunca pero nunca, me diga que soy la mejor en algo (es el error que viene cometiendo mucha gente en mi vida, y por lo que cargo con la cruz de las sobreexigencias y las frustraciones). En todo caso dígame que, para usted, soy la persona más especial, pero que allá afuera soy una más.
3) Nunca corte el hilo de mis ambiciones. La vida para mí es encontrar objetivos y correr tras ellos. Si me pone palos en la rueda, o bien me deja sin objetivos -y sin vida-, o bien las cosas empiezan a andar mal entre nosotros. Acompáñeme en mis elecciones, aliénteme y míreme desde el puente.
4) Ábrame de par en par las puertas de la confianza. Y manténgalas abiertas desde el comienzo hasta el final. No es fácil para mí hablarle a los demás sobre mí: demuéstreme que le importa que le hable de mí, pregúnteme, indague, siéntame, descubra. Y entonces sí voy a hablar, entonces sí voy a deslizar las palabras por mis labios ¡y ya no habrá nadie que me pare! Ese día será el día en que sienta que empezamos a confiar en nosotros.
5) Cuando hablo de las cosas que no sé hacer, entienda que es algo que me cuesta. En consecuencia, no se burle de mí; sólo hágame entender que "está todo bien", que algún día voy a tener que aprender a reirme de mí.
6) No me censure nunca, déjeme ser. Cuando me ponga a cantar a los gritos una canción de Cristian Castro, cuando tenga ganas de dormirme mirando Tom y Jerry, cuando baile sola y como una loca en medio de la cocina algún tango que me gusta mucho, cuando me ponga a correr en la vereda, cuando le sintetice el análisis que me surgió determinado texto... Respete mis impulsos y no los reprima: recuerde que a ellos también los tiene que amar.
7) Sé que puedo parecer fuerte y dura, pero le aseguro -y lo digo por experiencia propia- que si escarba un poquitito se encontrará con una Yo tierna y débil. Aproveche la ternura, porque cuando me entrego, me entrego en serio; pero nunca se aproveche de mi debilidad, no me haga creer que ésa soy yo para su conveniencia: yo soy la fuerte y dura, sólo que a veces el tiempo me pone blandita.
8) No quiera conocerme de una vez y para siempre; no se dé a conocer de una vez y para siempre. Conozcámonos por etapas, como si fuéramos dos cebollas, vayámonos sacando capa por capa sin apuros, disfrutando de cada una. Y guardemos siempre el centro (que llamaremos "intimidad" o "privacidad") para cuando estemos seguros de que eso también lo queremos entregar.
9) No intente esconderse detrás del orgullo, conmigo el orgullo ajeno no funciona: el propio siempre le gana. La palabra que más me gusta escuchar de otro es "Perdón", no sólo porque me lo dicen sino porque así también me enseñan a decirla.
10) No deje que lo quiera cambiar. Si algún día empieza a percibir eso, use estas palabras: "No intentes cambiarme", y entonces voy a saber que tendré que buscar otra forma de entrarle.
11) Póngame en mi lugar si le llego a faltar en algún momento al respeto, de la forma en que sea. A veces me voy de mambo y lo sé, pero si me lo hace notar, ¡juro que puedo cambiarlo!
12) No dejemos que nuestro amor se convierta en una abstracción, que nuestro amor sólo sea “estar juntos”. Amémonos en la tierra Realidad (y no en la tierra Romanticismo), amémonos en cosas concretas (y no en palabrerío absurdo), amémonos mirándonos a los ojos pero también compartiendo con esas otras gentes que están ahí afuera a las que queremos mucho y que nos quieren también.
13) Nunca deje de decirme algo que le molesta o lo aqueja; no permita que llegue el día en que yo deje de decirle algo que me molesta o me aqueja. No perdamos nunca la sinceridad ni la comunicación fluida, porque es ley: tema que no se habla, tema que se convierte en tabú.
14) Si algún día le llega a pasar algo así como que no sabe muy bien qué es lo que quiere para usted, para su vida, para nosotros... no deje que mi obsesión por planear todo nos opaque. Sólo demuéstreme lo lindo que puede llegar a ser levantarse un día con el planteo de preguntarse quién es uno y con el desafío de tener que salir a buscar la respuesta; lo lindo que puede llegar a ser poder vivir sin saberlo todo, sin controlarlo todo, dejando que a veces la vida te sorprenda y te invite a vivir lo desconocido.

Aclaraciones finales:
- Se admite que el pretendiente sea un Hombre Roto (puesto que estos son los únicos que han tenido la enorme valentía de amar).
- Se acepta -e incluso se prefiere- que el pretendiente traiga consigo sus propios Términos y Condiciones. Se puede prever una cita inicial, en la que se pondrán ambos listados en la máquina de La Compatibilidad Amorosa, la cual determinará mediante una serie de cálculos, si nuestra relación podría o no tener futuro. En cuyo caso, todo habrá quedado como una sola cita de iniciación, y usted aparecerá en mi recuerdo, tan sólo como un no-correspondido más.

Habiendo el pretendiente sido previamente advertido por estos Términos y Condiciones, se da por supuesto que entiende que está ante una Mujer Rota. Ya lo dice aquel tango: "Además hay un motivo para quererte y cuidarte: / Se adivina con mirarte que no te han querido bien". Aún así estoy convencida de que no todos los hombres tienen los huevos suficientes como para amar a una Mujer Rota (e incluso a cualquier mujer). Sé, por lo tanto, que con esta advertencia correré el riesgo de espantar a unos cuantos. Pero me consuela saber que el espantarlos ahora, me ahorrará unos cuantos sufrimientos venideros. Sólo quedará un pretendiente, aquel que realmente esté dispuesto a amarme -conociendo todas las particularidades del caso-; tal pretendiente, será el único que valga la pena.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Fumarte es perjudicial para mi salud

No me cabe duda de que en tu esencia
                                    hay nicotina.
No me cabe duda de que probarte
                           fue un viaje de ida.

Te prendo / te fumo / te apago.
Y de nuevo quiero otro poquito.
Mientras escribo te pienso.
Pienso en que otro más necesito.

No quiero depender de vos.
Y me duele no saciarme
No quiero atarme a tu atado.
Y cómo hacer para escaparme.

Pero me seducís
apagado y sin presión.
Me gusta encenderte
y verte en acción.

Sos brasa cuando brillás
                           en la plenitud
de ese corto tiempo que durás.
Y ceniza te vas haciendo
                             en la tristeza
de esa facilidad con la que me dejás.

Yo te consumo / pero siento
que vos me vas consumiendo.
Entrando en mi pecho para quedarte
y yéndote como humo en el aire.

Si al fin y al cabo,
de tus decisiones soy esclava
Vos sabés lo que yo
suelo dar por una pitada.
A vos igual te da,
y no te importa nada.

Mientras yo mi vida voy dejando
vos todo el poder vas ganando.
Y de eso se trata el juego
                de esta adicción
que a vos te gusta jugar
                 y a mí tanto no.

Al eterno y recurrente dilema
de no saber si dosificar o dejarte,
siempre reacciono desesperada
    y fumo mucho más que antes.

lunes, 18 de julio de 2011

Tambaleando

Tambaleando con una mochila en mi espalda.
Con la irresponsabilidad de creerme responsable,
con la alienación de querer ser compañera,
Tambaleando por la presión de andar equivocada,
en este circo que amrma el desconcierto de la novedad.

Tambaleando en la invasión de mis espacios,
con las quejas de probar la tolerancia.
Cerrando puertas, superando límites.
Tambaleando en mi autodestrucción.

Tambaleando con labios oprimidos y penitas endógenas.
Tambaleando con palabras que callan.
Abrigada por esta fría soledad tambaleando,
perdiendo tiempo en el tiempo de descuento.

Tambaleando con mi desnudez insegura,
con mi naturalidad forzada.
Tambaleando en este no saber ser,
donde no hay más respuestas
que mis propias preguntas,
en este camino teñido de todo aquello
que no quiero ser.

Tambaleando por andar,
por aprender y olvidar,
y por olvidarse de aprender,
y por aprender cómo recordar.
Tambaleando y olvidando
cómo se hacía para ser yo.

sábado, 30 de abril de 2011

Primavera 2010

Tengo que escribirte, Primavera2010
porque desde que me atravesaste, guardo
un sabor amargo que evoco con rencor,
una pena que no te perdono.
Me clavaste la espina de tu rosa,
una gran espina que aún sangra
y no me deja tranquila.

Tengo que escribirte, Primavera2010
para poder comprenderte un poco,
porque no entiendo
por qué tuviste que existir,
por qué tuviste que ser así,
por qué me arrebataste tantas sonrisas
y me convidaste tantas lágrimas
que yo no quería.
Todas tus esquinas estuvieron rotas
¿por qué tuviste que romper
las mías también?

Con los poderes que El Tiempo
y La Muerte te dieron,
te disfrazaste de Ausencia,
de Soledad y de Fracaso,
te disfrazaste de Bruja,
de hechicera de malos tiempos.
¿Quién me dará explicaciones?
Quién me dará las razones
para comprender cómo pudiste ser
tan torbellino de tristezas,
tantos golpes en el alma,
tan despiadada conmigo.
Estación de pérdidas,
¿por qué te la llevaste tan pronto?
Estación de inseguridades,
¿por qué me torturaste tanto?
Estación de distancias,
¿por qué nos separaste así?

Allá afuera
fuiste el glorioso Estudiantazo,
fuiste el alucinante viaje a Tilcara,
fuiste el excelente rendimiento académico,
fuiste la tan esperada victoria del CEFyL.
Allá afuera
fuiste Primavera.
Acá adentro
tan bien no te portaste.

Acá adentro,
¿Qué floreció además de aquel punzante dolor?
Si cambiaste capullos por marchitas.
¿Qué colores pintaste además de este vacío intenso?
Si cambiaste verde por negro.
¿Qué destapaste además de la cruda verdad?
Si cambiaste libertad por opresión.
¿Qué pude cosechar además del llanto y la impotencia?
Si cambiaste campos por pantanos.
¿Qué paisaje me trajiste además de esas imágenes
que recuerdo y me retuercen el pecho?
Si al final,
cambiaste soles por tormentas.

viernes, 22 de abril de 2011

I'm only sleeping

no me despiertes, apuro
hoy no me quiero levantar
si ésta es mi realidad
no me despiertes, perdón

durmiendo me escapo
me quedo sola conmigo
durmiendo no pienso
no me enfrento
durmiendo no hay otros
nadie me molesta
durmiendo me olvido
me deshago
de responsabilidades
de compromisos
de presiones
de tensiones
durmiendo no vivo
es elegir morir
por un tiempo
y volver a despertar
es elegir renacer
cuando yo quiera
cuando todo haya pasado

sábado, 26 de marzo de 2011

En modo subjuntivo II

Volvamos a las pistas. Que la nueva salida de este juego de la Oca inconcluso nos encuentre a ambos con sueños de felicidad y con ansias de superación, apostando a este nuevo desafío con el impulso del deseo y la elección. Pero que no renunciemos a todos los aprendizajes que la distancia supo darnos.
Que decidamos dejarnos tatuar de nuevo, pero que el dibujo sea esta vez diferente, se ubique en otro lugar y se constituya de otra manera, sencillamente porque nosotros, ya no somos los mismos. Que no volvamos a perder de vista que nuestros caminos son dos (y no el mismo), que cada uno camina por el propio y con los propios pies, y que si decidimos caminar tomándonos de la mano, es porque queremos compartir nuestras individualidades; sólo entonces seremos realmente compañero y compañera de vida. Que entendamos que cada uno hace las cosas a su forma y con su mística, que cada uno construya su vida como quiera, y que el otro lo acompañe en sus decisiones. Que prevengamos la simbiosis estableciendo límites claros, respetando los espacios propios y valorando los compartidos. Que dejemos de hacernos preguntas que no tienen respuestas, que lo vivamos con más libertad. Que jamás perdamos la comunicación y la sinceridad, que no volvamos a ser aquellos que empezaron a odiarse en silencio, que en esta resurrección no volvamos a ser los autores de nuestra propia muerte.
Y sobre todo, que avancemos con la seguridad del sentir. Que sintamos mucho, y que nuestro motor sea -y lo digo así nomás- el amor, porque podemos estar seguros de que en esto es en lo único en lo que la razón no se va a interponer. Que derribemos los miedos con acciones. Que nuestra base sea el mirarnos a los ojos y sentirnos distintos, que tengamos la enorme valentía de volver a amar nuestros corazones rotos, porque como dice el Indio: "si no hay amor, que no haya nada entonces, alma mía". Yo, por lo menos, no pienso regatear.

sábado, 19 de marzo de 2011

Puro equitativismo

ELLA:- No te voy a mentir. Tengo miedos.
ÉL:- Me imaginaba. Pero no hay nada que hacerle, che.
ELLA:- ¿No...? ¿No tenés nada para decirme...?
ÉL:- No sé, los miedos ya los vas a ir perdiendo, supongo. Los melones se acomodan cuando el carro está andando, diría mi abuela.
ELLA:- Pero yo necesito otra cosa...
ÉL:- Tranquila, ya va a pasar. Ahora tenés miedo porque estás insegura, pero dentro de unos días todo va a estar bien.
ELLA:- No, no me entendés...
ÉL:- ¿Y qué se supone que te tengo que decir?
ELLA:- ¡Solamente quiero que me digas que vos también tenés miedos, negro!
ÉL:- Ah bueno, pero al final... tus planteos son puro equitativismo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Desde los ovarios

quiero escribir desde los ovarios y entonces escribo:
No me asusta ser yo
o bien:
Estoy indispuesta y me duelen
(y es un poco lo mismo, ¿no?)

Vamos, Mujer, 
que los ovarios saben fitrar angustias, que los ovarios expulsan de tu cuerpo las puntadas del rencor. Escurrí tus ovarios, Mujer, escurrílos y dejá salir eso que nada tiene que hacer adentro tuyo. Y qué importa si esos residuos supieron ser en otro tiempo un óvulo no fecundado, o sea una potencial creación, o sea una realidad que sólo vivió en tu imaginación, qué importa si no existe tal cosa, si en definitiva no supieron ser nada, si de ese deseo hoy sólo queda un terrible dolor, un punzante dolor abdominar que te retuerce y te malhumora, si la olvulación no sirvió para nada más que para la falta de fecundación. No dejes, Mujer, que nada de esa ausencia se quede con vos; dejá fluir en el afuera eso que no pudo ser más que fracaso.

Escurrí tu dolor desde los ovarios, desde la seguridad de saberte valiente y capaz, sufrida pero Mujer. Escurrí ese dolor que te ata a la cama, vos naciste con ese don, con el don de elaborar, procesar y expulsar tus deshechos, porque, Mujer, vos sos bien Mujer.

Ahora dejá que la sangre fluya; duele, incomoda, pero hay que superarlo. Es un pedazo de tiempo, es una parte del ciclo, y ya vas a estar mejor. Asegurate de sacar para afuera esa hinchazón de reoncores y angustias, de traiciones y desengaños. Derramá lejos tuyo toda la sangre del olvido, que ya vas a estar mejor. Que dentro de veintiocho días te toca de nuevo.

martes, 1 de marzo de 2011

Fantasma del Ayer

Voy a echarte porque no estás acá.
Voy a sacarte de mi vida porque ya no sos mi vida.

Me lastima tener esta falta de vos.
                  Porque te tengo pero sos una falta.
No quiero más esta propiedad de lo ajeno.
                  Porque te poseo pero no sos mío.
No soporto más esta realidad idealizada.
                  Porque te siento pero no sos vos.
Quiero dejar de tomarme este tren que nunca pasa, que ya se fue y que no vuelve.
                  Porque la espera del nunca jamás
                  duele,
                  lastima
                  y no sirve.

Lo último que voy a pedirte es
que tu ausencia se haga ausencia.

sábado, 15 de enero de 2011

Triste letrista

Cómo te nombro ahora, que el tiempo arrasa con las denominaciones, que tampoco encuentro epíteto que te siente bien, que escribo mi camino con faltas de ortografía, que la única técnica narrativa que me sale es el monólogo interior (caótico y con hilo difuso), que prefiero la lítote a la definición, que mis sintagmas rodeados de rodeos resultan estresantes, que me rehuso a que seas mi apóstrofe y sin embargo acá estoy, que no cierran las métricas a pesar de las sinalefas y hiatos, que busco rimas abrazadas pero carezco de rimas, que no puedo evitar los versos con encabalgamiento, que me cansa la anáfora del "que", que al principio del cuento no está incluido el desenlace, que los sonetos me resultan cortos y los romances me superan, que mi pensar es un plenoasmo en redundancia (y lo es esta frase también), que no hay sintaxis posible para el desorden de mi cabeza, que mis razones no son más que polisíndeton sin isotopía, que a la poesía de mi cuerpo le falta el efecto estético, que con los pedazos de mi vida formo los distintos anagramas que vivo cada día, que con los pedazos de mi vida formo hipérbatos para reubicarme cada día, que no logro que la gradación vaya de bien a mejor, que no llego a ser antítesis y en cambio soy oxímoron, que juego a la prosopopeya de que las cosas me hablan, que me cuesta conjugar el número porque no sé cuántos somos, que la reiteración de tu persona en mi cabeza no es un recurso del artificio sino un error de redacción, que el hablar de mí a través de vos me suena a una sinécdoque errónea, que ya no me siento un palíndormo de tus palabras, que nuestro pasado es una gran antanáclasis, que la metáfora ya no te oculta porque la analizo demasiado, que de noche cuando me acuesto aparece la sinestesia de tu ausencia, que sólo espero que algún día tu recuerdo pueda ser una elipsis, que mi vida toda se ha vuelto una gran apócope, que quizás todo esto sea una gran hipérbole pero por algo tengo que escribirla, que entre tantos circunloquios, perífrasis y eufemismos, sigo sin poder nombrarte. Y es que cómo te nombro ahora si no sé quién sos, qué signo uso para un elemento del que no conozco ni significado ni significante. No sé tu nombre porque no te sé a vos.
Opté por nombrarte L. para reducir el espacio en mis hojas, para que pases de ser palabra a ser letra y punto. Opté por llamarte L. porque el pronombre universal él no te sienta, porque él son muchos y son todos y porque Él es uno solo.
Él es L., y L. me lee.

sábado, 1 de enero de 2011

Chau, no va más

Chau, presiones,
chau, exigencias,
chau desequilibrio
chau al no sincerarse,
chau a eso
Chau, soberbia, chau
Saberlo todo, ¡chau!
Chau a ser la mejor
chau a querer serlo
chau a intentar serlo
chau a llorar por no serlo
Chau, orgullo,
¡por favor!
chau, orgullo
Chau frustraciones,
chau decepciones
chau a la desilusión de ilusionarme
chau a idealizar al ideal
Chau a no quererme
chau a no querer quereme
Chau, mascaritas,
caretas amasadas
por el deseo de ser distinta
A todas ellas, ¡chau!
Chau a ser Otros
chau a mirarlos, a sentirlos,
a imitarlos, a modelizarlos
chau a no poder dejar de mirarlos
Chau inseguridades, chau,
chau a no poder mirarme al espejo
chau a no gustarme, ¡chau!

Hola 2011. ¡Hola!

sábado, 25 de diciembre de 2010

Y se deshace el revolucionario...

Se deshace lo revolucionado
y hasta la misma revolución
Se deshacen el murguero,
su platillo, su tradición
Se deshacen los amigos,
el fernet y la pasión
También el antropólogo,
toda la cultura y fascinación
Y el rockero y el rollinga
y ese hippie seductor
y la lectura y el discurso
y las ansias de superación
y la plaza y el mate
y mi sereno conductor

Se deshacen la artista,
la música, la tanguera
Se deshace la amistad,
la locura sin fronteras
Se deshace la búsqueda,
preguntar sin tener respuestas
Se deshace la iniciativa
de encontrar cosas nuevas
o también la de volver
sobre algunas cosas viejas
Y la consciencia de estar
de este lado de la vereda
y el día feliz
y la noche fiestera

O tal vez no.

Tal vez no todo
haya sido
por este amor
consumido
Algo tiene que haber
detrás de ese aire tan frío
Algo que dude y resurja
y que forje otro nido
Quizás algún día
vuelva conmigo

O tal vez no.

Tal vez vuelva a enamorarme
de todo lo deshecho
pero no puedo saberlo
con mi cabeza en su pecho
Ya estuve mucho tiempo
sin saltar este trecho
llorando cada vez
que soltaba mi pelo
Quizás algún día
encuentre algo nuevo

viernes, 10 de diciembre de 2010

Piecesitos

Hace un tiempo, olvidé que lo que tenía para entregarle al otro era mi mano, y jamás mis pies. Porque mis pies, son lo único de lo que tengo el control absoluto, porque es con ellos con quienes tomo mis decisiones, porque son los únicos que nunca van a dejar de estar pegados a la tierra realidad, porque sin pies no hay rumbo por el que andar, ni camino que recorrer, ni pasos que dar, ni tiempos que marcar, ni puentes que cruzar, ni senderos para disfrutar, ni rutas para correr, porque sin pies no se puede armar y desarmar caminos, lanzarse tras objetivos, investigar terrenos, porque de los propios pies nunca hay que salir, porque sin ellos no hay elección libre y autónoma. Mis pies son mi base, mi propiedad, mi identidad, quienes me recuerdan un trayecto y me proponen nuevas metas, y si los pierdo, pierdo gran parte de mí.

Pero hace un tiempo lo olvidé. Los confundí, dejé que nos pisáramos, que nos descalzáramos, que nos fundiéramos en un solo par de pies. Lo olvidé. Y creí que estaba bien "que confundiéramos nuestros zapatos por la costumbre de caminar juntos". Realmente lo creí y hoy me doy cuenta de que habría sido mejor compartir un guante o una manopla. Si hace un tiempo lo olvidé, lo negué o me convino olvidarlo, hoy, desde la distancia desde la que se ve todo, recuerdo que uno no toma al otro de los pies, sino de las manos. Porque no está mal amasar una realidad de a dos, no está mal construir una historia manualmente, no está mal compartir nuestros caminos: está mal creer que de uno solo se trata, que nuestro camino es uno y es el mismo, perder la noción de qué es propio, qué es ajeno y qué es compartido, entregar hasta nuestras voluntades individuales. Mi camino es mío y sólo lo trazo yo. ¡Y cuánto más lindo es caminar tomándote de la mano!, pero seguir avanzando sobre mi propio rumbo y nunca perder de vista que soy mi propiedad, mi responsabilidad, que mi compromiso conmigo misma es el primero porque sé que valgo, lo sé y no tengo escrúpulos en decirlo. Cuánto más lindo de la mano... ahora comprendo. Y es que cuanto más libres de nuestras manos sean nuestros pies, más largos y fuertes se harán los brazos del enlace. Disfrutaríamos de ver a nuestros propios pies crecer, hacia arriba, hacia adelante, por los costados, si al fin y al cabo se trataría de una decisión personal. Nuestros cuerpos se verían divididos en tres partes distintas: vos, yo, nosotros, viviendo de a dos pero sin dejar de ser uno. La independencia no se vería opacada por el vínculo, por el contrario lo nutriría con esa confluencia entre dos pares de pies que con determinación, buscan seguir siendo dos. Y entonces, mientras anduviéramos cerquita (porque así nuestros pies lo decidieran), seguramente y sin vacilar, nuestras manos se atraerían para tomarse y formar el puente del compartir, de la comunicación, del interés y la atención, del respeto, de la confianza, de los aprendizajes, y de todo lo que se nos diera la gana darnos. Y el amor no es más que eso.

El hecho es que ahora, que acabamos por soltarnos las manos, ahora vuelvo a ver a mis pies, y no me queda más que prometerles que nunca más los voy a perder, no me queda más que reencontrarme conmigo misma y marcarme un lindo camino para conmigo recorrer.